No era más que un elemento decorativo, algo simple y sencillo pero que quedaba bien. Era la base con la que se montaba la entrada de la caseta de feria, un pequeño pozo de piedra luego adornado cada año con diferentes flores, macetas, palmeras, el escudo del pueblo etc…, así llevaba ya varios años con nosotros, pocos vecinos no tendrán una foto junto a algún familiar o amigo delante de el.
Era como el centro de flores que colocamos en la mesa de nuestro salón, adorna, decora, da un toque personal y claro a nadie se le ocurre darle un golpe y estamparlo contra la pared. Pues con el pozo ha pasado justo lo contrario, a algún “iluminado” le estorbaba, no le gustaba o ha pensado que destrozarlo era buena cosa. Me imagino que no hará lo mismo con el centro de flores de su casa, prefiere romper el de la “casa de todos”.
Pues para ese “personaje” y para los que puedan pensar como el, solo una cosa, las piedras están todavía allí, tenemos arena y cemento, ilusión y ganas de trabajar como el primer día. Un saludo.
Pedro Godino Martin

Es el sentimiento democrático ,de lo publico,que se tiene cuando no se ostenta el poder o lo que es peor esa clase de gente influye en terceros -imbéciles de turno de oficio no faltan- de los que ,por el sonido de la plata baila el perro - o los idiota, ya que los perros lo hacen por agradecimiento irracional.
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